martes, febrero 28, 2006

Cada uno en la medida de nuestras posibilidades...

... caminamos por nuestra vida haciendo cosas. Solemos pararnos a pensar de vez en cuando y a veces miramos atrás para ver el camino recorrido. A veces incluso miramos hacia adelante en busca de sueños, ilusiones y fuerzas para seguir adelante cada instante. Seguimos caminando.

Pero la persona espiritual, capaz de todo esto, es también capaz de sentarse un rato al lado del camino y simplemente observar el ajetreo. El camino es como una calle aledaña a un mercado persa. Hay personas por todas partes, habitualmente con prisas por comprar o vender, curiosos que deambulan entre los puestos, mercaderes que gritan al universo sus ofertas, juglares y tragafuegos que divierten a los viandantes, predicadores en busca de discípulos, místicos y ayunadores, y mucha otra gente de diversos tipos.

En ese momento, al calor del medio día, una persona en mitad del ajetreo descarga del hombro su canasto lleno de ropa, busca un rincón a la sombra, se sienta y respira. Y respira. Y no hace otra cosa que respirar y observar cómo el universo depliega sus colores ante ella. Pero no hace caso del universo, simplemente lo observa. Y respira, y sigue respirando. Y con cada respiración siente una vida: con cada inhalación un nacimiento y con cada expiración una muerte. Pero no hace caso y sigue respirando. El mundo se contrae y se expande, se puebla de fantasmas; aparecen recuerdos y sueños, ojos que miran, monstruos y personajes de todo tipo. La locura está a las puertas. Pero no hace caso y sigue respirando. Y respira. El tejido de la realidad se desdibuja, se pierde. Todo se convierte en ilusión,maya, sueño. Viene la oscuridad. Pero no hace caso y sigue respirando. Y sigue observando. Y sigue respirando.

La gente del mercado, ajenos a todo lo que no sean sus asuntos, pasan a su lado sin mirarle siquiera, sin ser conscientes de que ahí, a su lado, está alguien que conoce La Verdad. Simplemente ven a alguien sentado, con los ojos cerrados, las manos formando un óvalo, descansando una sobre otra, los pies cruzados uno sobre otro.
Es una hermosa visión, pero nadie tiene ojos para ella.


Un hombre en el mercado.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Jolines Héctor como escribes de bien tío !!!

Me encanta leer tu blog, ver como te las ingenias para mezclar las palabras sin apenás repetirlas, como engachas a cualquiera que lea tu blog, etc, etc; en definitiva sin comentarios chiquillo, sigue asi y no cambies nunca, porque aunque me repitas 1000 veces que tengo una imagen equivocada de tí y de como eres, sigo pensando que no la tengo y que toda tu gente tiene que estar orgullosa de tenerte a su lado como amigo (yo por lo menos lo estoy y siempre lo estaré) XDDDDDD.

La parte en la que hablas del mercado es la caña, pues demuestra que de verdad hay gente ajená a los comentarios de los demás y total que como te he dicho en varias ocasiones: "que importa lo que la gente opine de cada uno sin con saber que tenemos al ser que más queremos a nuestro lado es más que suficiente"

Un besazo enorme corazón.

Contradiccion dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Contradiccion dijo...

Cómo la vida misma....

Besitos cielo!!

Contradiccion dijo...

Perdón, que me equivoqué y le dí dos veces a publicar... lo siento! jejeje

Lo dicho, cómo la vida misma!

Más besotes!!

Anónimo dijo...

Bueno, por fin he acabado los examenes y puedo pasarme por aki, para escribirte :))
A partir de ahora prometo ser asidua a esta pagina...lo ke me recuerda...hace cuanto no kedamos para hablar bajo la iluminacion amarilla de una cerveza? XDD solian salir conversaciones interesantes, mientras por el medio te metias con mis botas y mi pinta de macarra) XDD

bueno, usted dirá, a mandar :)

P.D:pasate por mi pagina tambieeen, a ver si te gusta :**